Por Teresa Matamala Bellolio, Gerenta General Entorno Social.

La semana pasada pudimos conocer la nueva versión de la Contribución Nacional Determinada (NDC por sus siglas en inglés), entregada por la Ministra del Medio Ambiente Carolina Schmidt, que reúnen los compromisos que asume el país al 2050 para reducir las emisiones de gases con efecto invernadero y con ello frenar los efectos del cambio climático.

El conjunto de medidas son mucho más amplias y robustas que la primera versión de las NDC de 2015, abarcan nuevos sectores y temas generando una visión más integral y extendiendo una invitación para que muchos más actores puedan colaborar y hacer su contribución.

Si bien no todos estarán contentos con la propuesta, pues esperaban metas o plazos más ambiciosos, sí cabe celebrar que la participación sea un componente de la acción por el cambio climático.

En primer liugar destacar que en la elaboración de las NDC participaron 600 hombres y mujeres ligados al mundo científico que hicieron sus aportes en siete mesas de trabajo. Lo anterior puede parecer una obviedad, pero no ha sido nada fácil la inclusión de los argumentos y la evidencia científica en un debate que suele zanjarse en la esfera económica y política. He aquí un avance notable y sólido.

En segundo lugar, además de los procesos participativos de actores públicos y privados con los que se confeccionó el borrador de actualización de las NDC, vale destacar que en el período de participación ciudadana se recogieron 1.573 observaciones, una cifra no menor para un contenido técnico y, sobre todo, teniendo en cuenta que el período de consulta coincidió con el inicio del estallido social.

También parece notable e inédito que la actualización de la NDC de Chile haya incluído “un Pilar Social de Transición Justa – Desarrollo Sostenible como componente estructurante en los compromisos del país para enfrentar el cambio climático”, pilar que actúa como guía para “la formulación e implementación de los compromisos incorporados en cada componente de esta actualización de la NDC, relevando la condición de mayor vulnerabilidad de grupos de la población más expuestos por situaciones de base”. Una mirada sistémica que se agradece, lo mismo que la alineación de los distintos compromisos con la agenda 2030 de las Naciones Unidas, dando coherencia y consistencia a las políticas públicas, donde se busca apoyar el cumplimiento de al menos un ODS (Objetivos de Desarrollo Sustentable) en cada uno de las contribuciones del país.

Y por último, destacar que uno de los criterios que conforman este Pilar Social, es la participación activa de la ciudadanía en el diseño de instrumentos y medidas que deriven de la implementación de esta NDC. E incluso se insiste en que “adicionalmente, se establecerán mecanismos complementarios a aquellos establecidos por la ley, que permitan profundizar la participación de la ciudadanía”.

Es por tanto, que las actualizadas NDC de Chile nos permiten no solo enfrentar nuevos desafíos desde un paradigma que incluyen una mirada más sostenible en el tiempo, sino también nos entregan herramientas participativas, para que diferentes actores podamos ser parte de este importante proceso y lograr acuerdos en diferentes materias.

Es clave que luego de esta crisis sanitaria que estamos viviendo, estemos a la altura de los desafíos que nos entrega esta crisis global del calentamiento global, la cual también debemos enfrentar en conjunto.