Una fuerte preocupación a nivel mundial generó el informe publicado el 9 de agosto por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el cambio climático de la ONU ( IPCC por sus siglas en inglés), que alertó respecto a los peligros a los que estará expuesta la humanidad en las próximas dos décadas producto de la crisis climática.

El organismo aseguró que, al ritmo que llevamos hoy, a menos de que las emisiones de gases de efecto invernadero se reduzcan de forma inmediata y generalizada, limitar el calentamiento a cerca de 1,5 ºC como se propuso en el Acuerdo de Paris en 2015, o incluso a 2 ºC, será un objetivo imposible.

Producto de ello, las consecuencias del calentamiento global sobre el sistema climático serían devastadoras: inundaciones, olas de calor más frecuentes que afectarán a 1000 millones de personas; lucha por el agua por las graves sequías que impactarán a cientos de millones, animales y vegetales que desaparecerán, mientras que los arrecifes de coral que sufrirán con mayor frecuencia muertes masivas.

En conclusión, se esperaría que se generen conflictos sociales y económicos ante efectos irreversibles en los ecosistemas.

Ante este desalentador panorama lo primero que nos surge preguntarnos es quiénes, qué grupos o comunidades, serán los que se verán más impactados por estos fenómenos de la naturaleza. Aquí nombramos algunos de ellos:

  • Comunidades rurales e indígenas: la subsistencia de muchas de ellas recae en el uso de los recursos naturales (agricultura, recursos forestales y pesqueros) y se les hará difícil enfrentar los golpes del cambio climático si no cuentan con acceso a información meteorológica oportuna, disponibilidad de recursos hídricos ni insumos agrícolas a un costo accesible; todo esto afectando, entre otras cosas, la seguridad alimentaria.
  • Adultos mayores: están fuertemente expuestos a complicaciones en la salud y muerte producto de intensas olas de calor. A esto se suma condiciones sociales en muchos casos de abandono y aislamiento, falta de acceso a información y de tecnologías y la dificultad de desplazamiento.
  • Mujeres: ante casos de desastres naturales las mujeres podrían verse afectadas en mayor proporción al dedicarse a labores de cuidado familiar y de personas enfermas.

Habiendo muchas brechas que identificar y adaptaciones que hacer, las condiciones de vulnerabilidad y pobreza marcan una diferencia importante en la capacidad de enfrentar las consecuencias del cambio climático. Quienes dependen de sectores agrícolas; no tienen acceso a viviendas formales y viven en tomas, muchas veces en zonas de vulnerabilidad geográfica; no tienen acceso a servicios básicos ni a tecnologías de la información estarán más expuestos. En esa línea, también las personas migrantes verán un obstáculo en el acceso a atención sanitaria e información oportuna producto de la barrera idiomática.

Así todo ante este panorama adverso, y cuando el informe asegura que la temperatura de la Tierra seguirá aumentando, el IPCC también dejó ver las posibilidades y oportunidades que presentan la adaptación y el cambio en las tomas de decisiones. “Si queremos estabilizar el clima será necesario reducir de forma sustancial, rápida y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero para finalmente lograr cero emisiones netas de CO2”, afirmó el copresidente del Grupo de Trabajo I del IPCC, Panmao Zhai. “Es evidente que el clima de la Tierra está cambiando y el papel de la influencia humana en el sistema climático es indiscutible”, agregó la copresidenta del Grupo, Valérie Masson-Delmotte.