ENTREVISTA a María Fernanda Núñez, dirigenta vecinal de Culiprán

A días de celebrar el Día de los Dirigentes y Dirigentas Sociales, conversamos con María Fernanda Núñez, presidenta de la Junta de Vecinos “Portezuelo” de Culiprán, un sector rural de la comuna de Melipilla. Nos contó sobre su motivación para representar a su comunidad ante autoridades y empresas y de las múltiples dificultades que enfrenta en este rol dado, indica, a que tenemos un Estado excesivamente burocrático con políticas públicas de difícil acceso.

Su inicio en la dirigencia comenzó con el cierre de una ruta que obligaba a los vecinos a darse una vuelta para entrar en su propia comunidad. Años después, convenció a un Ministro de Obras Públicas para que se pavimentara una calle donde, cuenta, durante el verano a las personas se les pegaba el alquitrán en la suela de los zapatos.

 

¿Cómo llegaste a ser dirigenta social?

Mi papá era presidente de esta Junta de Vecinos, además de presidente del Club Deportivo y del Club de Rayuela. Creo que es importante la participación de vecinos cuando quieren mejorar el entorno. Cuando se hacen leyes no se considera la parte rural. Nos dejan aislados de las medidas, se piensa en el macro y no en localidades pequeñas. Esto me motiva a mejorar nuestro entorno y nivelar la cancha. A nosotros todo nos cuesta más por un tema legislativo en Chile. Me mueve además que seamos elegidos democráticamente, nos eligen las personas.

¿Y cómo se gestionan las adversidades?

Como dirigentes siempre necesitamos apoyo detrás, puede ser una labor muy ingrata pero se logran cosas muy buenas. Nosotros trabajamos gratis sacrificando mucho en lo personal, pero cuando se logran cosas es muy gratificante. Esto tapa todo lo malo que pueda pasar.

¿Qué es lo que más cuesta?

La burocracia que existe. Si quieres postular a un proyecto piden requisitos técnicos donde no tenemos ayuda ni recursos para contratar a alguien. Siempre tenemos que estar pidiendo un favor a la autoridad, cuando en realidad el Gobierno debiera velar porque tengas la mejor calidad de vida posible. Y si no ganamos un proyecto además quedamos al debe con nuestra comunidad. Si hicieran políticas públicas de mejor y más fácil acceso a las organizaciones comunitarias, nos ayudaría mucho. Los fondos más que concursables debieran ser adjudicables porque hay muchas necesidades. Tenemos dificultades con transporte, con nuestro Cesfam. Hasta en los temas de seguridad nos estamos igualando a los problemas de la ciudad. Estamos bien abandonados, los dirigentes hacemos lo que podemos.

¿Cómo se relacionan con el Municipio?

No todo pasa por la Municipalidad, ellos tienen ciertos recursos destinados para las organizaciones comunitarias pero hay temas, como los viales, que no los ven ellos sino organismos centrales. La Municipalidad ni la Gobernación tienen todos los recursos para apoyarnos. Por eso es una burocracia terrible. Si es que logras algún apoyo político quizás llegas a la persona que te puede solucionar el problema. Nosotros hacemos todo lo que podemos, vamos donde nos dicen que vayamos, pero para una solución nos damos una tremenda vuelta. Un dirigente solo nunca logrará llegar a un nivel de conversación donde te den soluciones.

¿Y cuál es el vínculo con los partidos?

A los dirigentes siempre nos intentan meter en partidos políticos, siempre está el ofrecimiento. A mí me ofrecieron incluso ser concejal, pero yo siempre he sido imparcial en lo político. Estar en un partido político te coarta. No existe esa libertad para hablar.

Respecto al desarrollo de proyectos en los territorios ¿qué opinas del sistema de evaluación de impacto ambiental?

El sistema también es burocrático. Hemos ido a marchas, reuniones, nos organizamos pero los compromisos de las empresas se van modificando en el tiempo. Al final éstos no son mitigaciones sino que terminan siendo una interrupción al entorno, por lo que deberían ser otros tipos de ayuda.

A veces está mal enfocado el cómo los proyectos son tratados en las comunidades. Lo que nosotros digamos como habitantes de una zona no es vinculante. Además los procesos deben ser transparentes y deben haber otros requisitos para los proyectos.

¿Y crees que hay más participación?

A diferencia de cómo era antes, nosotros en proyectos igual hemos podido manifestar nuestro parecer sobre el proyecto. Si bien no se llega a acuerdos, el poder expresar lo que pensamos es una buena instancia.

Para nosotros, Culiprán es un tesoro incalculable. Sin embargo mucha gente no participa, no les importa el tema cuando los proyectos son evaluados. Se suman cuando se confirma que se realizará el proyecto, ahí la gente empieza a patalear y les tenemos que explicar que llegaron tarde.

¿Qué les dirías a las generaciones jóvenes para que se interesaran en el trabajo comunitario?

Tienen que saber que las cosas cuando las quieres cambiar deben partir por uno. El futuro mejor está en concientizar a la comunidad para cambiar el entorno. Las comunidades se hacen cuando conozco a mi vecino; no todos opinamos igual pero vivimos en el mismo sitio. Somos comunidad.