Siguiendo con el ciclo de encuentros “Entorno A…”, donde profundizamos en temas políticos, sociales y culturales, el martes 8 de junio tuvimos la oportunidad de conversar con Gonzalo De La Maza, doctor en sociología e investigador del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y de la Universidad de Los Lagos.

En la instancia, De La Maza se refirió a la incidencia que tienen los conflictos socio territoriales (ST) en la transformación de la política, destacando que, de todas las veces que se producen este tipo de desencuentros el 26% de los casos logran alcanzar su objetivo, versus un 12% que no genera casi ningún impacto, de acuerdo a estudios realizados. En total se analizaron 101 conflictos ocurridos en el período 2005 – 2014, marcado al inicio con la crisis de Celco Valdivia y por el descarte del proyecto Hidroaysén, al cierre.

Entre las variables de análisis destacó la de la acumulación de conflictos socioambientales en un mismo territorio, donde la falta de estructuras y organización social y política derivan en escasas posibilidades de procesar los desacuerdos, acumulándose hasta que se desatan las controversias.

Dentro de las consecuencias políticas que puede generar un conflicto ST, el sociólogo mencionó diversos cambios en el territorio, como en el mapa de actores, las relaciones de poder, la orientación de un gobierno local y la creación de nuevas instituciones. Asimismo, aseguró que, en muchos casos, un conflicto  de orden territorial puede provocar cambios mucho más allá de la zona, tales como nuevas políticas, normativas e instituciones públicas.

Según relató en su presentación, estadísticas arrojadas en un estudio realizado en 2020 por estudiantes de magíster de Universidad de Los Lagos, los motivos principales por los que se ocasionan los conflictos son la contaminación ambiental (31%), seguido por el patrimonio cultural (27%) y el agua (13%). Al final de la lista presentada por Gonzalo de La Maza, se puede ver que los temas  que menos generar problemas son contaminación acústica y la cultura (menos del 5% de los casos).