Un interesante encuentro se vivió la semana pasada en el marco de Pacto Global Chile, en el que se debatió sobre la responsabilidad de las empresas para combatir la pobreza multidimensional. Este indicador, que va más más allá del nivel de ingresos, reporta el acceso a redes, a servicios básicos y a recursos de protección social, dando una visión más amplia al problema de la pobreza. El tema que nos convocó fue cómo entender y abordar desde las empresas la pobreza multidimensional que se ha visto incrementada con la actual crisis.

Respecto a este tema, hoy nos encontramos operando a ciegas en la toma de decisiones de impacto económico social, pues no conocemos cómo ha variado la pobreza multidimensional en los últimos años aunque, de acuerdo a lo anunciado esta semana, lo sabremos recién a mediados de 2021 Lo único que conocemos hasta ahora son las sorprendentes cifras nacionales que revelan que el 30% de los trabajadores en Chile son informales, y por tanto están desprotegidos, y que un 53% de los chilenos cae en situación de pobreza si no recibe ingresos en 3 meses. Asimismo, que a nivel mundial, antes de la crisis del Covid19, el 10% de la población mundial se encontraba en situación de pobreza, y que se espera que debido a la pandemia, aumente a un 19%. Estos números entregados por importantes expositores de Gobierno, la OCDE y fundaciones internacionales, nos dan cuenta del impacto que tendrá la contingencia actual sobre las comunidades y la urgencia de actuar integrando todas las voces, Estado, empresa y sociedad civil, para lograr una recuperación y un desarrollo sostenible en los países post pandemia.

En ese contexto cobran suma relevancia dos de los Objetivos de Desarrollo Sustentable de la ONU (ODS): el ODS nº1 “Fin de la pobreza” y el ODS nº17 “Alianzas para lograr objetivos”, centrándose en la importancia de generar lazos entre los Estados y las empresas para superar la crisis y también la pobreza.

La subsecretaría de Evaluación Social y Familia, del Ministerio de Desarrollo Social, mencionó que “el Estado no tiene el monopolio y debemos trabajar colaborativamente para poder avanzar en este momento complejo y avanzar en la agenda 2030”, haciendo un llamado a la acción colectiva desde las empresas. Algo que, por supuesto hace sentido desde nuestra visión de redes y la necesidad de ser colaborativos. Debemos seguir trabajando en la lógica de la colaboración público -privada, construyendo lazos que entreguen valor y nuevas herramientas, donde la sustentabilidad sea nuestro paradigma principal de crecimiento.

Pero hay algo que no deja de llamar la atención desde el ODS Nº17, respecto de las Alianzas para lograr los objetivos, y es la falta de integrantes de la sociedad civil en los espacios de diálogo y toma de decisiones. En estos encuentros o llamados a la recuperación de la crisis en conjunto, cuando hablamos de la superación de la pobreza y la importancia de las alianzas, suelen estar ausentes las personas que contribuyen anónimamente en las distintas organizaciones sociales y tienen mucho que decir sobre los dolores de las comunidades. En otras palabras, las alianzas debiesen estar completas cuando todas sus partes la conforman, cosa que no hemos presenciado en los webinars y conferencias en las que hemos participado.

Creo que tanto empresas, como organizaciones de la sociedad civil y el propio Estado debiesen centrarse en la persona y hacerla parte de la toma de decisiones y el proceso de accountability. Apostar por el valor de los recursos de las personas y hacerlos parte de esta transformación, a ser actores activos y escuchados, porque claro que las cifras, los estudios, las evaluaciones y los conversatorios son claves para entender y tratar de afrontar la contingencia actual, pero las alianzas y redes debiesen contar y escuchar a todas las partes.

La agenda 2030, el enfoque en Derechos Humanos, el llamado a la #ReactivaciónSostenible que tanto promovemos y tantas otras instancias de participación debiésemos lograr integrar a las personas con nombre y apellido y poder escucharlas. Estos espacios de conversación que la pandemia nos ha entregado son muy valiosos y nos permiten acceder a nuevos conocimientos, pero ¿Por qué nunca le preguntamos a los directamente involucrados? Espero que podamos reflexionar y avanzar en la superación de esta crisis de forma sostenible y escuchando a todos los actores, generando una verdadera alianza entre los ODS y todos los actores de nuestra sociedad. Consultores como nosotros debiésemos potenciar este rol de generadores de puentes y hacer un llamado para lograr así una participación más completa y sistémica.

Francisca González.
Consultora
Entorno Social