En octubre Chile vivirá un proceso inédito de participación ciudadana cuando estemos llamados a expresar nuestra opinión sobre el camino que deberá seguir nuestro país y, eventualmente, a ser parte de un proceso de diseño constitucional. En un plano distinto, este mes también se dará inicio a la fase virtual de una consulta ciudadana de la propuesta de Política Nacional Minera PNM 2050, un hito estratégico para el sector, sumándonos así a la tendencia cada vez más afincada de construir políticas públicas con un relevante componente participativo.

Esta aproximación, cabe destacar, estuvo también impulsada en la fase de preparación de la PNM, cuando se contó con la visión de diversos actores de la industria, quienes relevaron la necesidad de fortalecer la participación ciudadana anticipada en la tramitación de los proyectos de inversión, para ser coherentes con la sostenibilidad en los territorios y generar mayores certezas para todas las partes, entre otros aspectos.

Así, tanto el proceso constitucional como esta política pública, reconocen y ponen en valor la participación ciudadana como una herramienta de incidencia que permite mejorar la convivencia, avanzar hacia una sociedad más inclusiva, equitativa y sostenible y, sobre todo, que colabora en restaurar las tan quebradas confianzas.

En los últimos años la participación ha tenido una lenta pero sostenida evolución, entre otras cosas a través de la creación de instrumentos legales que han facilitado la transparencia y la rendición de cuentas, como la ley de Transparencia y Acceso a la información pública; la ley sobre Asociaciones y Participación ciudadana, que crea los Consejos de la Sociedad Civil, y la ley de lobby. En su mayoría estas normas han sido o están siendo sujeto de mejoras, no obstante, su creación ha marcado precedentes como medidas concretas para acortar brechas entre sectores y han facilitado espacios de comunicación que anteriormente se veían lejanos. Hoy los ciudadanos y ciudadanas tenemos mayor acceso a información relevante para el desarrollo y también a conversar con nuestras autoridades.

Ese impulso de apertura de barreras y de colaboración lo vemos también diariamente en Entorno Social en nuestro trabajo en terreno, levantando oportunidades y desafíos y monitoreando acuerdos y compromisos asumidos en cada proyecto. Vinculándonos con instituciones y empresas hemos visto cómo éstas están elevando sus estándares y robusteciendo sus equipos para incorporar la relación con partes interesadas como un eje imprescindible en sus desafíos de sustentabilidad. Al mismo tiempo, como comunidades de todo Chile tienen interés por participar y aportar al crecimiento sostenible.

Por eso, si bien aún hay mucho camino que recorrer, celebramos estas instancias de participación. Con ellas todos nos beneficiamos; abrimos puentes de confianza, legitimamos procesos y anticipamos y mitigamos eventuales riesgos.

Encontrando puntos de acuerdo, vamos diseñando políticas públicas y/o proyectos que sean más sostenibles y efectivos. Entre más compartida sea una acción o decisión, mayor debiera ser la corresponsabilidad y pertenencia frente a sus éxitos o fracasos. Veamos la participación como una oportunidad de avanzar en esa dirección.

Loreto Salas. Consultora Entorno Social.