Javier Celedón, Consultor.

Vivimos en tiempos en que sentimos y padecemos las consecuencias del cambio climático y de la intervención humana en nuestro planeta tierra: oscilaciones térmicas que alteran la producción agrícola, disminución dramática de las lluvias que generan largas sequías, saturación de los niveles aceptables del aire en diferentes localidades son solo algunos ejemplos de nuestro contexto diario.

En este horizonte, saber cómo se comportan nuestros parlamentarios respecto de este tema tan crucial, el medioambiente, se torna una necesidad, especialmente en tiempos en que la ciudadanía se torna más crítica, tiene más expectativas y espera más coherencia de sus representantes.  El Grupo Asesor en Medio Ambiente (GAMA) de la Pontificia Universidad Católica lleva años dando insumos para fortalecer la discusión ciudadana y al accountability que todos -como ciudadanos- podemos (y debemos) tener con este asunto. El pasado 12 de abril GAMA lanzó su Reporte Anual sobre Votaciones Ambientales, con el que busca mostrar y dar seguimiento sobre cómo se comportan los parlamentarios con los asuntos medioambientales.

El Reporte de este año trae nuevamente una categorización de nuestros representantes políticos: existen aquellos que son “verdes” (o sea, que tiene un claro compromiso ambiental), otros que son “proambientalista” (que apoyan casi todos los proyectos ambientales), “contrambientalista” (que no posee un claro compromiso ambiental), “fluctuante” e indiferente (o sea, que no ha participado de buena parte de las votaciones).

Del último informe, llama positivamente la atención que existen muchos parlamentarios que se encuentran en las dos primeras categorías (verdes y proambientalistas) y bastante menos en últimas.

Con ocasión del lanzamiento del Reporte, su coordinadora – la profesora Francisca Reyes – destacó también algunos otros hallazgos, novedades en comparación con años anteriores:

  • En primer lugar, el informe destaca que nos encontramos ante un congreso renovado: más grande, con nuevo perfil y cambios en la composición partidaria. En esta nueva composición, llama la atención que varios de los proyectos de ley que tocan el medio ambiente tienen autoría transversal, destacando que la preocupación por nuestro hábitat común es punto de encuentro de las más variadas tendencias políticas.
  • En segundo lugar, vemos que este Congreso adquiere un nuevo rol en la tramitación de proyectos de ley con perfil medioambiental, pues logró aprobar 4 mociones (y dos sin ningún tipo de urgencia, algo inusual en un sistema fuertemente presidencial como el nuestro). El Congreso, así, marca agenda y logra avanzar en la tramitación de leyes que no responden a compromisos del Ejecutivo.
  • En tercer lugar, y a pesar de lo anterior, el Reporte señala que varias de las leyes tienen problemas de diseño: ellas no siempre tienen una aplicación práctica clara. Esto podría mejorarse si los conocimientos académicos y particulares (asociaciones gremiales y/o de actores vinculados al campo) fuesen más considerados en las discusiones.

Desde el mundo privado y de Entorno Social, destacamos este tipo de iniciativas de seguimiento y accountability, pues constatamos que cuando el mundo público, el privado y la sociedad civil se organizan y coordinan es posible alcanzar mejores resultados, que vayan en beneficio de todos los actores.

Recomendamos leer este Reporte, conocer a nuestros parlamentarios y difundir sus conclusiones, todas disponibles en el link:  http://www.votacionesambientales.uc.cl/.